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Por · 13 de julio de 2026 · Actualizado el 5 de agosto de 2026 · Lectura de 14 minutos

Presupuesto de obra por partidas: itemizado, APU y control de costos

Un presupuesto de obra por partidas —el itemizado— descompone la obra en unidades de trabajo medibles, cada una con su código, unidad, cantidad, precio unitario y total, de modo que puedas cotizar, contratar, medir avance, valorizar estados de pago y controlar costos con la misma estructura de principio a fin. El presupuesto no es un trámite para ganarse la propuesta: es la columna vertebral del control de la obra. Si está mal estructurado, todo lo que se apoya en él nace chueco, y el error no se descubre en la licitación sino en el tercer estado de pago, cuando ya no se puede arreglar.

Presupuesto de obra por partidas con avance y costo real por itemizado
Presupuesto de obra por partidas con avance y costo real por itemizado

Esta guía cubre el ciclo completo: cómo se estructura y se numera un itemizado, cómo se le pone precio a cada partida con un APU (con dos ejemplos numéricos trabajados enteros en pesos chilenos), de dónde salen los rendimientos y por qué los manuales fallan en obra chilena, cuánta pérdida de material considerar, cómo se prorratean los gastos generales de verdad, cómo se maneja la inflación en contratos largos, y cómo se controla el presupuesto partida por partida mientras la obra avanza.

En esta guía:

La estructura: capítulos, partidas y subpartidas

Un itemizado bien armado tiene tres niveles y no más. La jerarquía estándar en Chile es esta:

Cómo se numera

Numeración decimal jerárquica, un dígito por nivel, y el código no se toca nunca más:

CódigoNivelDescripciónUnidad
3CapítuloObra gruesa
3.1PartidaHormigón G25 en fundaciones
3.2PartidaMoldaje de muros, dos usos
3.3PartidaEnfierradura A630-420Hkg
3.4PartidaRadier hormigón G20, e=10 cm, con malla
3.4.1SubpartidaPreparación y compactación de sello
3.4.2SubpartidaHormigonado, nivelado y curado

Tres reglas de numeración que evitan meses de dolor:

  1. El código es la llave, no el nombre. El nombre de la partida se va a escribir distinto en el presupuesto, en la orden de compra y en el estado de pago. El código no. Todo lo que cruces después —gasto, bodega, avance, EP— se cruza por código.
  2. Nunca renumeres a mitad de obra. Si aparece una partida nueva, se le da el siguiente correlativo libre del capítulo (3.9, 3.10), aunque quede fuera del orden constructivo. Renumerar rompe la trazabilidad de todo lo ya facturado.
  3. El código del mandante manda. Si el mandante entregó su propio itemizado, con su codificación —y en obra pública normalmente será el itemizado tipo del organismo, con sus códigos oficiales—, tu presupuesto interno debe conservar esos códigos aunque tú además lleves los tuyos. Si no, cada estado de pago se convierte en un trabajo de traducción manual.
Regla de oro: una partida se define de forma que se pueda medir en terreno. Si no puedes contar, pesar o cubicar su avance con una huincha, no es una partida — es un deseo.

Cómo decidir el nivel de detalle

Esta es la decisión que más determina si el presupuesto va a servir para controlar la obra o solo para ganársela. Un itemizado demasiado fino es incontrolable: nadie va a medir el avance de 900 partidas cada semana, así que a los dos meses la mitad queda sin actualizar y el control se vuelve ficción. Un itemizado demasiado grueso no sirve para controlar nada: cuando "Instalaciones, gl" se desvía en 18 millones, no tienes forma de saber si fue el cableado, los artefactos o la mano de obra.

La referencia práctica según el tamaño de la obra:

Tipo de obraPartidas razonablesFrecuencia de medición realista
Remodelación o ampliación menor40 – 80Semanal, la lleva el mismo jefe de obra
Vivienda unifamiliar o edificio pequeño120 – 250Semanal, con apoyo de oficina técnica
Edificio en altura o galpón industrial300 – 550Semanal por capítulo, diaria en la ruta crítica
Obra pública o proyecto industrial grande500 – 800Equipo de oficina técnica dedicado

Dos criterios objetivos para cortar la discusión:

El caso clásico de partida bolsa es el eléctrico. Compara:

Itemizado gruesoItemizado controlableUnidadCantidad
Instalaciones eléctricas, gl — $58.000.000Canalización embutida en losa y muroml2.400
Alambrado de circuitosml6.800
Punto de alumbrado (centro, apagador)un310
Punto de enchufeun420
Tablero de distribución (armado y conexión)un28

Con el itemizado de la izquierda, el subcontratista te cobra "el 40% del global" y tú no tienes con qué discutirlo. Con el de la derecha, mides 310 puntos de alumbrado terminados contra 128 ejecutados y la conversación se acabó en treinta segundos.

El APU: cómo se le pone precio a cada partida

Un APU (análisis de precio unitario) es el desglose de cuánto cuesta producir una unidad de una partida —un m², un m³, un punto, un kilo— sumando cuatro componentes: materiales, mano de obra, equipos y herramientas, y gastos generales más utilidad. El precio unitario que aparece en tu itemizado no debería salir de "más o menos a cuánto está el m² en el mercado": debería salir de este cálculo, partida por partida. El itemizado, mirado de cerca, no es más que la suma de todos los APU aplicados a sus cubicaciones.

Análisis de precio unitario (APU) por partida dentro del presupuesto de la obra
Análisis de precio unitario (APU) por partida dentro del presupuesto de la obra

Los 4 componentes

Ejemplo 1 completo: radier de hormigón G20, e=10 cm, con malla ACMA, m²

Radier de 10 cm de espesor, hormigón G20 mezclado en obra con betonera, sobre polietileno, con malla ACMA C-92. Precios verosímiles para 2026 en la Región Metropolitana; en regiones con flete de áridos y cemento, los materiales suben entre 8% y 20%.

Primero la aritmética de las cantidades, que es donde se cometen los errores:

ÍtemUnidadCantidadPrecio unitarioTotal
Materiales
Cemento (saco 25 kg a $5.750)kg35,7$230$8.211
Arena0,058$18.000$1.040
Ripio (gravilla)0,089$16.000$1.428
Malla ACMA C-92 (10% traslape)1,10$2.300$2.530
Polietileno 0,2 mm (barrera de humedad, 5% traslape)1,05$700$735
Subtotal materiales$13.944
Mano de obra — cuadrilla de 1 maestro + 1 ayudante, rendimiento 12 m² por jornada de 8 h → 8 ÷ 12 = 0,67 HH/m² de cada uno
Maestro albañil ($850.000 base ÷ 180 h = $4.722/h × 1,63 de cargas)HH0,67$7.700$5.159
Ayudante ($650.000 base ÷ 180 h = $3.611/h × 1,63 de cargas)HH0,67$5.890$3.946
Subtotal mano de obra$9.105
Equipos y herramientas
Betonera ($15.000/día, rinde 20 m²/día)1$750$750
Placa compactadora del sello ($25.000/día, rinde 80 m²/día)1$313$313
Herramienta menor (regla, platacho, cercha — 3% de la MO)gl1$273$273
Subtotal equipos$1.336
Costo directo (materiales + MO + equipos)$24.385
Gastos generales + utilidad (20%)$4.877
Total APU — Radier hormigón G20, m²$29.262

Precio unitario para el itemizado: $29.300 por m² (redondeado). Para una losa de radier de 320 m²: 320 × $29.262 = $9.363.840 netos, o $11.142.970 con IVA. De ese total, los materiales son $4.462.080 (48%), la mano de obra $2.913.600 (31%) y los equipos $427.520 (4,6%).

Qué pasa cuando el rendimiento no se cumple

Aquí está el valor real de tener el APU desglosado. Supongamos que la cuadrilla no logra los 12 m² por jornada sino 9 —porque el acopio de áridos quedó a 60 metros y hay que carretillear—. Las HH suben de 0,67 a 8 ÷ 9 = 0,89 HH/m²:

ComponenteCon 12 m²/jornadaCon 9 m²/jornadaDiferencia
Materiales$13.944$13.944$0
Mano de obra$9.105$12.095+$2.990
Equipos y herramienta menor$1.336$1.426+$90
Costo directo$24.385$27.465+$3.080
Precio unitario (con 20% GG+U)$29.262$32.958+$3.696 (+12,6%)

En los 320 m² del radier, esos tres metros cuadrados menos por jornada cuestan $1.182.720. Nadie tomó una mala decisión visible; solo se acopió el árido donde había espacio. Ese es exactamente el tipo de pérdida que un presupuesto sin APU nunca logra explicar.

Ejemplo 2 completo: tabique metalcon con volcanita dos caras, m²

Partida: tabique estructura metalcon 60 mm a 40 cm entre montantes, revestido en volcanita ST 10 mm por ambas caras, con aislación de lana de vidrio 50 mm, altura 2,4 m, m². Otra especialidad, misma estructura de cálculo.

Las cantidades por m² de tabique, con la aritmética a la vista:

ÍtemUnidadCantidadPrecio unitarioTotal
Materiales
Montante 60 mm (barra 3 m a $3.900)ml2,63$1.300$3.419
Solera / canal 60 mmml0,88$1.300$1.144
Volcanita ST 10 mm (placa 1,20×2,40 = 2,88 m² a $8.900)2,16$3.090$6.674
Lana de vidrio 50 mm1,05$2.400$2.520
Tornillería punta broca y punta finagl1$1.100$1.100
Masilla, huincha de papel y esquinerosgl1$1.450$1.450
Subtotal materiales$16.307
Mano de obra — montaje 14 m²/jornada (0,57 HH/m²); masillado y lijado 25 m²/jornada (0,32 HH/m²)
Instalador metalcon (estructura, aislación y placas)HH0,57$7.150$4.076
AyudanteHH0,57$5.890$3.357
Maestro masillador (dos manos, dos caras)HH0,32$7.700$2.464
Subtotal mano de obra$9.897
Equipos y herramientas
Atornillador, tijera, lijadora y herramienta menor (4% de la MO)gl1$396$396
Andamio y caballetes (arriendo prorrateado)1$180$180
Subtotal equipos$576
Costo directo$26.780
Gastos generales + utilidad (22%)$5.892
Total APU — Tabique metalcon + volcanita 2 caras, m²$32.672

Precio unitario para el itemizado: $32.700 por m². En 480 m² de tabiquería: 480 × $32.672 = $15.682.560 netos.

Ahora el detalle que hunde esta partida específicamente. El 8% de pérdida en volcanita es razonable para tabiques largos y limpios. En un piso de oficinas lleno de puertas, ventanas interiores y nichos, la pérdida real llega fácil al 18%. La placa pasa de 2,16 m² a 2 × 1,18 = 2,36 m² por m² de tabique: $7.292 en vez de $6.674, o $618 más por m². En los 480 m²: $296.640. Es plata que ya no está y que nadie va a poder explicar en la reunión de cierre, porque la volcanita se compró toda junta al principio y nadie la imputó a esta partida.

Regla de oro: si tu APU no muestra por separado materiales, mano de obra y equipos, no puedes saber qué está subiendo cuando el mercado se mueve. Un alza del cemento no afecta igual a un radier que a una tabiquería, y un alza del costo de la mano de obra no afecta igual a una losa que a un enlucido.

Rendimientos: de dónde salen y por qué los manuales fallan

El rendimiento es cuántas unidades produce una cuadrilla en una jornada. Es el dato más sensible de todo el APU —porque afecta directo a la mano de obra, que en partidas de terminaciones es la mitad del costo— y también el peor documentado. Hay tres fuentes:

  1. Manuales y bases de datos de precios. Sirven para partir cuando nunca has hecho la partida. Vienen medidos en condiciones ideales que casi nunca son las de tu obra.
  2. Tus propias obras. Es la única fuente buena. Requiere una disciplina simple pero constante: registrar cada semana cuántas unidades se ejecutaron de cada partida y cuántas HH se pagaron a esa cuadrilla. Después de tres obras tienes rendimientos propios que valen diez veces más que cualquier manual.
  3. El subcontratista. Su rendimiento es información útil pero interesada. Te va a dar el rendimiento que justifica su precio.

Los manuales fallan en obra chilena por razones muy concretas, no por teoría:

Condición real de la obraEfecto sobre el rendimiento del manual
Primera vez que la cuadrilla ejecuta esa partida (curva de aprendizaje)×0,70 a ×0,85 en los primeros días
Trabajo sobre el 4° piso con un solo montacargas compartido×0,85
Faena exterior en zona sur entre mayo y agosto (lluvia)×0,60 a ×0,75 sobre el mes
Faena expuesta en el norte con más de 30 °C al mediodía×0,80 a ×0,90
Acopio a más de 50 m del frente de trabajo×0,90
Cuadrilla con más del 30% de personal nuevo×0,80
Remodelación con el edificio en uso (horarios restringidos, aseo permanente)×0,65 a ×0,80

Estos factores son rangos de oficina técnica, no una norma: úsalos como orden de magnitud y reemplázalos por tus propios datos apenas los tengas. A eso se suma un cambio estructural que en Chile todavía no está bien incorporado a los APU: la reducción gradual de la jornada semanal de 45 a 40 horas. Si tu banco de rendimientos está expresado en "unidades por jornada" y la jornada se acortó, el rendimiento diario baja aunque el rendimiento por hora sea idéntico. Los APU que arrastran rendimientos de hace cinco años sin revisar este punto están subestimando la mano de obra de forma sistemática.

Un último factor que casi nunca aparece: las horas que no producen unidades pero se pagan igual. Charla de cinco minutos, traslado interno, espera de material, limpieza del frente, reuniones de coordinación, permisos de trabajo en altura o en caliente. En obras con exigencias fuertes de prevención —lo normal cuando el mandante es una empresa grande o el proyecto es industrial— esas horas se llevan entre 8% y 15% de la jornada. Si tu APU no las considera, tu rendimiento teórico nunca se va a cumplir.

Pérdidas y desperdicio de materiales

La pérdida es la diferencia entre el material que teóricamente ocupa una unidad y el que efectivamente sale de bodega. Se subestima por dos razones: porque se copia un porcentaje genérico para todo, y porque casi nadie la mide después para corregirla.

MaterialPérdida típicaPor qué se subestima
Hormigón premezclado3% – 5%Sello irregular, sobreespesor real, restos en el mixer
Hormigón mezclado en obra5% – 8%Dosificación a pala, mezcla que sobra al final del día
Fierro (enfierradura)5% – 10%Despuntes; sube si el proyecto tiene largos irregulares
Ladrillo5% – 8%Quiebres en la descarga y en el corte de vanos
Cerámica y porcelanato8% – 15%Corte a medida, formato grande, colocación en diagonal
Volcanita / yeso-cartón8% – 18%Recortes de vanos; se dispara en tabiques con muchas puertas
Pintura5% – 10%El rendimiento del fabricante es sobre superficie lisa y sellada
Cables eléctricos5% – 10%Reserva obligatoria en cajas y tableros
Piso flotante y palmetas7% – 12%Ajuste de paños y sentido de instalación
Áridos8% – 12%Mermas de acopio, transporte y barrido de cancha

Hay una tercera pérdida que ningún APU trae y que en obra chilena pesa: la que se va por la puerta. Material que se acopia sin control, que se moja, que se ocupa en otra partida, o que simplemente desaparece. La única defensa real es la bodega con vale de salida imputado a la partida: si el vale dice a qué partida sale cada saco, al mes siguiente puedes comparar el consumo real contra el que proyectó el APU y ver la diferencia en la partida donde ocurrió. Sin vales, la pérdida existe igual pero se descubre en el inventario final, cuando ya no se puede hacer nada.

Gastos generales: cómo se prorratean de verdad

El error más común no es elegir mal el porcentaje de gastos generales: es no calcularlo. "Le pongo 20% y listo" funciona hasta que la obra se atrasa dos meses y descubres que esos dos meses cuestan una cifra que no está en ninguna parte del presupuesto.

Los gastos generales se calculan hacia arriba, sumando lo que efectivamente vas a gastar. Tomemos una obra de 8 meses con un costo directo de $680.000.000:

Gasto general de obra — mensualMonto
Jefe de obra (costo empresa con cargas)$2.900.000
Administrativo de obra y bodeguero$1.150.000
Prevencionista de riesgos (media jornada)$850.000
Instalación de faena (oficina, container bodega, baños químicos)$780.000
Servicios: electricidad y agua provisorias, internet, aseo, retiro de escombros$420.000
Camioneta: arriendo, combustible, peajes, mantención$890.000
EPP, señalética e insumos de prevención$310.000
Total mensual$7.300.000
× 8 meses de plazo$58.400.000
Gasto general de obra — por una vezMonto
Montaje y desarme de la instalación de faena, cierres provisorios$6.500.000
Boletas de garantía (fiel cumplimiento y anticipo)$3.200.000
Seguros: todo riesgo construcción y responsabilidad civil$4.100.000
Permisos, derechos municipales, empalmes definitivos y trámites de recepción$5.900.000
Aseo final, retiro y entrega$2.400.000
Total por una vez$22.100.000

Gastos generales de obra: $58.400.000 + $22.100.000 = $80.500.000, que sobre el costo directo de $680.000.000 son 11,8%. Ese número no se inventó: se sumó.

Recién ahí se agregan los gastos generales de la oficina central (gerencia, contabilidad, oficina técnica, arriendo de oficina, licencias de software) y la utilidad:

ConceptoCálculoMonto
Costo directo (suma de todos los APU × cubicaciones)$680.000.000
Gastos generales de obra11,8% del costo directo$80.500.000
Subtotal costo de obra$760.500.000
Gastos generales de oficina central6% del subtotal$45.630.000
Subtotal costo total$806.130.000
Utilidad8% del subtotal$64.490.400
Precio de venta neto$870.620.400
IVA19%$165.417.876
Total con IVA$1.036.038.276

El recargo total sobre el costo directo es 28,0% ($870.620.400 ÷ $680.000.000). Ese es el porcentaje que aplicas a cada APU, y ahora sabes exactamente de dónde salió.

El prorrateo justo: por costo o por plazo

Repartir los gastos generales como un porcentaje parejo sobre el costo directo de cada partida es lo habitual y es simple, pero castiga a las partidas caras y rápidas y premia a las baratas y lentas. Una partida de ascensores de $80.000.000 que ocupa un mes de obra carga con la misma proporción de gastos generales que unas terminaciones de $150.000.000 que ocupan cuatro meses, cuando la realidad es que las terminaciones consumen cuatro veces más jefe de obra, camioneta e instalación de faena.

Método de prorrateoCómo se reparteCuándo conviene
Proporcional al costo directoUn mismo porcentaje sobre todas las partidasObra estándar, plazos parejos, licitación con formato del mandante
Proporcional al plazo que ocupa la partidaLos gastos generales mensuales se cargan al capítulo que ocupa cada mesObras con partidas de suministro caro y montaje corto (ascensores, equipos, clima)
MixtoLos de una vez por costo, los mensuales por plazoEs el más realista y el que conviene llevar internamente aunque ofertes con el otro

Y el dato que hay que tener siempre a mano: en este ejemplo, cada mes de atraso cuesta $7.300.000 de gastos generales de obra. Dos meses de atraso son $14.600.000 — el 22,6% de toda la utilidad del contrato. Cuando el mandante pide una postergación "sin costo", esa es la cifra que tienes que poner sobre la mesa, y solo la tienes si calculaste los gastos generales en vez de asumirlos.

Reajuste: UF, pesos e inflación en contratos largos

Un presupuesto es una foto de precios de un día. La obra dura ocho, doce o veinte meses. Quién paga la diferencia lo define la moneda del contrato, y esa decisión vale más plata de lo que parece.

Sigamos con la obra de $870.620.400 y 8 meses, con un gasto razonablemente parejo de $108.827.550 por mes. Si la inflación corre a 0,35% mensual, el costo nominal de cada mes se va encareciendo. Sumando mes a mes con ese reajuste, el costo total sube a $884.561.000 aproximadamente: $13.940.000 más, un 1,6% del contrato.

Ese 1,6% suena inofensivo hasta que lo comparas con la utilidad. La utilidad presupuestada era $64.490.400. La inflación de ocho meses se llevó el 21,6% de la utilidad completa sin que nadie hiciera nada mal en la obra.

Forma del contratoQuién asume la inflaciónRiesgo real
Suma alzada en pesos, sin reajusteEl contratistaAlto en plazos sobre 6 meses. Si además hay atraso, el daño crece con el plazo.
Pesos con reajuste por IPCEl mandanteBajo, pero cuidado con la fecha de corte del índice y con el desfase de publicación.
Contrato en UFEl mandanteBajo. La UF sigue al IPC con desfase, así que en meses de inflación acelerada quedas corto un mes.
Fórmula polinómica (cemento, acero, mano de obra, combustible)Compartido según los índicesEl más justo en obras largas, y el más discutido: hay que dejar los índices y las ponderaciones escritos antes de firmar.

Tres reglas prácticas para no perder por el lado que no estabas mirando:

El presupuesto congelado: cómo se controla partida por partida

El presupuesto más peligroso es el que se guarda el día que se firma el contrato y se vuelve a abrir el día del cierre. Un presupuesto vivo se controla con tres cifras por partida, miradas juntas:

NúmeroDe dónde saleQué te dice
PresupuestadoItemizado del contrato (cubicación × precio del APU)Lo que dijiste que costaría
ComprometidoÓrdenes de compra emitidas + subcontratos firmadosLo que ya está obligado a salir, aunque todavía no salga
Real (gastado)Facturas, boletas y vales de bodega imputados a la partidaLo que efectivamente salió

Y se leen cruzados con el avance físico de la partida. La cuenta que importa es esta: costo proyectado = gasto real ÷ avance físico. Si una partida lleva gastado $96.400.000 con un 55% de avance, terminarla completa va a costar $175.273.000, y si estaba presupuestada en $158.000.000, ya tienes una desviación de $17.273.000 identificada a mitad de camino.

Así se ve el cuadro completo de la obra del ejemplo, en el mes 4 de 8:

PartidaPresupuestadoComprometidoReal a la fechaAvance físicoCosto proyectadoDesviación
1. Movimiento de tierras$42.000.000$44.500.000$44.500.000100%$44.500.000+$2.500.000 (+6,0%)
2. Hormigones y moldajes$158.000.000$150.000.000$96.400.00055%$175.273.000+$17.273.000 (+10,9%)
3. Albañilería y tabiquería$96.000.000$88.000.000$30.700.00035%$87.714.000−$8.286.000 (−8,6%)
4. Instalaciones$142.000.000$139.500.000$28.900.00020%$144.500.000+$2.500.000 (+1,8%)
5. Terminaciones$186.000.000$61.000.000$9.300.0005%$186.000.000$0 (0%)
6. Obras exteriores$56.000.000$0$00%$56.000.000$0 (0%)
Total$680.000.000$483.000.000$209.800.00029,5%$693.987.000+$13.987.000 (+2,1%)

Cómo se lee esta tabla, en orden:

  1. El avance físico de la obra es 29,5%, ponderando cada partida por su peso en el presupuesto (hormigones pesa 158 ÷ 680 = 23,2% y va al 55%, así que aporta 12,8 puntos; y así con cada una). El costo real consumido es 30,9% del presupuesto. Consumiste 1,4 puntos más de plata que de obra: la señal es leve pero está.
  2. La desviación total parece pequeña: +$13.987.000, un 2,1%. Y ahí está la trampa. Ese neto es el resultado de una desviación al alza de $22.273.000 (hormigones, movimiento de tierras e instalaciones) tapada por un ahorro de $8.286.000 en albañilería que todavía no está confirmado —la partida va en 35%, el ahorro puede evaporarse en el 65% que falta—. Mirar solo el total de la obra es la forma más eficiente de no ver nada.
  3. El 78% del problema está en una sola partida. Hormigones aporta $17.273.000 de los $22.273.000 de desviación al alza. Ahí hay que ir: ¿el rendimiento de moldaje está bajo lo del APU, se está perdiendo hormigón, o el precio del premezclado subió y nadie renegoció? El APU de esa partida te dice cuál de los tres.
  4. La desviación proyectada equivale al 21,7% de la utilidad ($13.987.000 sobre $64.490.400) y estamos en el mes 4 de 8. Todavía hay tiempo de corregir. En el mes 7 ya no lo habría.
  5. Terminaciones tiene $61.000.000 comprometidos con 5% de avance. No es una alerta de costo todavía, pero sí de caja: esa plata ya está obligada a salir en los próximos meses.

Para que este cuadro exista hay una sola condición, y es la que hace fracasar el 90% de los intentos: cada gasto, cada orden de compra y cada vale de bodega debe imputarse a su partida en el momento en que se registra. Si la imputación se hace a fin de mes reconstruyendo desde las facturas, llega tarde, la hace alguien que no estuvo en terreno y se equivoca en las partidas parecidas.

Cómo el itemizado se conecta con el avance físico y los estados de pago

El itemizado es la misma columna vertebral en las cuatro cosas que se hacen con él, y funciona solo si el código de partida es idéntico en todas:

  1. Presupuesto: cubicación × precio unitario del APU = monto de la partida.
  2. Avance físico: cantidad ejecutada ÷ cantidad contratada = porcentaje de la partida. Ponderado por el peso de cada partida da el avance físico de la obra.
  3. Estado de pago: cantidad ejecutada en el período × precio unitario = valorización del período.
  4. Control de costos: gasto real imputado a la partida ÷ avance físico de la partida = costo proyectado.

Así se valoriza un estado de pago desde el itemizado, con números:

PartidaEjecutado en el períodoPrecio unitarioValorizado
3.1 Hormigón G25 en muros120 m³$128.000$15.360.000
4.2 Albañilería de ladrillo340 m²$34.500$11.730.000
4.5 Tabique metalcon + volcanita210 m²$32.700$6.867.000
Total valorizado del período$33.957.000
Amortización del anticipo (15%)−$5.093.550
Retención de garantía (5%)−$1.697.850
Neto a pagar en el EP$27.165.600

Dos advertencias sobre este cuadro. Primero: la retención de garantía es una retención del pago, no un descuento del trabajo ejecutado, y cómo se documenta frente al IVA depende de cómo esté redactado el contrato. Acuérdalo por escrito antes del primer estado de pago, porque es la discusión más frecuente entre contratista y mandante. Segundo: el avance que informas en el EP tiende a "optimizarse" para adelantar caja. Si esa misma cifra es la que usas para gestionar la obra, te estás mintiendo a ti mismo. Lleva el avance real interno y el avance del estado de pago como cosas relacionadas pero distintas.

Los errores que se pagan caro en obra chilena

1. El itemizado del mandante viene en global y el subcontratista cotiza por unidad

El mandante te entrega "Instalación sanitaria, gl" y tú le pides cotización al subcontratista, que responde por artefacto, por punto y por metro de matriz. Nadie concilia las dos estructuras hasta el primer estado de pago, cuando el mandante pide avance del global y el subcontratista factura por unidades ejecutadas. La conciliación se hace entonces a la rápida, con criterios distintos cada mes, y la diferencia se acumula silenciosa hasta el cierre. La solución es simple y hay que hacerla antes de firmar: armar la tabla de equivalencia entre el global del mandante y las unidades del subcontrato, con los porcentajes que suma cada unidad al global, y firmarla con ambos.

2. Cubicar sobre planos de anteproyecto

Se cubica con la arquitectura disponible para alcanzar el plazo de la propuesta, y el proyecto de cálculo llega después con más fierro, más espesor de losa o fundaciones distintas por el informe de mecánica de suelos. En obra chilena esto es la regla, no la excepción. Si vas a presupuestar sobre información incompleta, deja escrito en la oferta qué versión de planos usaste y con qué fecha, y trata las diferencias como obra extra desde el primer día.

3. Las partidas que están en las bases pero no en el itemizado

Empalmes provisorios y definitivos, aportes de urbanización, ensayos de laboratorio, topografía de replanteo, planos as-built, trámites de recepción municipal, aseo profundo de entrega. Todo eso aparece en las bases administrativas "por cuenta del contratista" y no tiene línea en el itemizado. En una obra mediana suman entre $8 y $25 millones que salen directo de la utilidad. Lee las bases con el itemizado al lado y crea una partida para cada obligación que no tenga una.

4. Leyes sociales al 30% cuando el costo real es mayor

El recargo sobre el sueldo base incluye cotizaciones previsionales y de salud, seguro de cesantía, el seguro de accidentes del trabajo de la Ley 16.744 —con su cotización adicional diferenciada por riesgo, que en construcción es alta—, gratificación legal, feriado, días festivos, más EPP, movilización y colación. En partidas intensivas en mano de obra, usar 1,30 en vez de 1,60 se come la utilidad completa de la partida. Calcula tu factor real una vez al año con tus propias liquidaciones y úsalo en todos los APU.

5. Presupuestar con precios de retail que traen IVA incluido

Alguien cotiza los materiales en el mesón de una ferretería, donde los precios se muestran con IVA, y esos valores entran al APU. Después se vende neto y se factura neto. El descuadre es de 19% en la línea de materiales de todas las partidas afectadas. Es un error de novato que aparece en presupuestos de empresas serias con más frecuencia de la que se admite: define una sola regla —todo el APU en valores netos— y déjala escrita en la plantilla.

6. No costear la administración de los subcontratos

La ley de subcontratación en Chile obliga al mandante y a la empresa principal a verificar el cumplimiento de las obligaciones laborales y previsionales de sus contratistas, con la posibilidad de retener pagos si no se acredita, y establece responsabilidad por esas deudas cuando no se ejerció ese control. En la práctica eso significa pedir y revisar certificados y comprobantes de pago de cotizaciones de cada subcontratista todos los meses, antes de cursar cada estado de pago. Ese trabajo tiene un costo en horas de administrativo y de oficina técnica que casi nunca está en ningún APU ni en los gastos generales. Y el costo de no hacerlo es mucho mayor: terminas respondiendo por sueldos y cotizaciones que no pagaste tú.

7. Contratar maestros a honorarios para "ahorrar leyes sociales"

Se presupuesta la mano de obra a honorarios porque sale más barata en la planilla. Después la relación es de subordinación y dependencia real —horario, supervisión, herramientas de la empresa— y frente a una fiscalización o un accidente la relación se califica como laboral, con las cotizaciones adeudadas y las multas encima. Además, la retención de impuesto sobre las boletas de honorarios sube cada año según el calendario de la ley que la reformó, así que el "ahorro" del papel también se achica solo. Si el trabajo es de obra bajo tu supervisión, presupuéstalo como lo que es.

8. El presupuesto que nadie vuelve a abrir

Es el error madre, del que dependen todos los anteriores. El presupuesto se arma con un esfuerzo enorme, se gana la obra, y el archivo queda en una carpeta. Nadie compara lo gastado contra lo presupuestado hasta la reunión de cierre, donde se descubre que la obra perdió plata y ya no se puede reconstruir en qué partida. Un presupuesto que no se compara semana a semana con la realidad no es una herramienta de control: es un documento histórico.

Del Excel al control real

El presupuesto por partidas nace casi siempre en Excel, y para cotizar está bien: es flexible, todos lo saben usar y permite armar los APU rápido. El problema es la etapa de ejecución. El Excel no recibe los gastos solo, no descuenta la bodega, no conoce el avance de terreno, no sabe qué órdenes de compra están emitidas, y cada cruce entre esas cuatro cosas es un fin de semana de la oficina técnica. Por eso el control termina siendo mensual y llegando tarde.

Un software de control de obras mantiene el itemizado vivo durante toda la obra. En Control ObraX importas tu presupuesto por partidas desde Excel con sus códigos, cada gasto queda imputado a su partida —las boletas y facturas se leen con IA para no digitar—, las órdenes de compra se generan desde cotizaciones escaneadas, los vales de bodega descuentan material contra la partida que lo consumió, el avance físico se registra desde terreno con foto, y el semáforo de desviación por partida —presupuestado contra gastado real— se actualiza solo con cada gasto, factura y vale que imputas. Los estados de pago se valorizan desde el mismo itemizado, y los subcontratos se cargan también con su itemizado desde Excel, con el mismo formato de tu presupuesto, así que el avance del subcontratista y lo que le pagas se miden partida por partida.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre presupuesto por partidas e itemizado?

En la práctica chilena son casi lo mismo: el itemizado es la planilla que lista cada partida con su código, unidad, cantidad, precio unitario y total; el presupuesto por partidas es esa planilla ya valorizada y totalizada. La diferencia aparece cuando el mandante entrega un itemizado sin precios para que cada oferente lo complete: ahí el itemizado es el formato y el presupuesto es tu respuesta. Lo importante es que ambos usen los mismos códigos, porque esos códigos van a seguir vivos en el avance físico, en los estados de pago y en el control de costos durante toda la obra.

¿Cuántas partidas debe tener el presupuesto de una obra?

Depende del tamaño, pero una regla práctica sirve mejor que un número fijo: ninguna partida debería pesar más del 10% del presupuesto total ni menos del 0,2%. Una remodelación o ampliación se controla bien con 40 a 80 partidas; una vivienda o un edificio pequeño con 120 a 250; un edificio en altura o una obra industrial puede necesitar entre 300 y 800. El filtro definitivo es este: si no vas a medir el avance de esa partida por separado en terreno cada semana, no la separes.

¿Qué porcentaje de gastos generales y utilidad se usa en Chile?

En obras privadas chilenas el recargo total sobre el costo directo suele moverse entre 20% y 30%, repartido aproximadamente en 10% a 14% de gastos generales de obra, 4% a 7% de gastos generales de oficina central y 6% a 10% de utilidad. En licitaciones muy competidas ese recargo se comprime, y en obras chicas, de difícil acceso o de plazo largo sube. Lo peligroso no es el porcentaje que elijas sino no saber de dónde salió: si no calculaste tus gastos generales sumando sueldos, instalación de faena, camioneta, servicios, seguros y garantías mes a mes, estás adivinando.

¿Cómo se calcula el precio unitario de una partida?

Con un APU (análisis de precio unitario), que suma cuatro bloques para producir una sola unidad: materiales con su porcentaje de pérdida, mano de obra calculada desde el rendimiento de la cuadrilla y el costo de la hora hombre con leyes sociales incluidas, equipos y herramientas prorrateados por su propio rendimiento, y sobre ese costo directo un recargo de gastos generales y utilidad. Con ese cálculo, un radier de hormigón G20 de 10 cm con malla ACMA sale del orden de $29.300 el m² en 2026, y un tabique metalcon revestido en volcanita por ambas caras del orden de $32.700 el m². El número que importa no es ese, sino la receta: cuando sube el cemento o cae el rendimiento, el APU te dice exactamente cuánto sube tu precio.

¿Conviene presupuestar en UF o en pesos?

Depende de quién asume el riesgo de inflación y de cuánto dura la obra. En un contrato de ocho meses, una inflación de 0,35% mensual se come cerca del 1,6% del monto: en una obra de $870 millones son $13,9 millones, más de un quinto de una utilidad del 8%. Si el contrato es a suma alzada en pesos sin reajuste, ese costo lo pagas tú; si está en UF o tiene reajuste por IPC, lo absorbe el mandante. La regla que evita el desastre es que el contrato principal y los subcontratos usen la misma unidad y la misma fecha de corte: presupuestar en UF y contratar a los subcontratistas en pesos fijos te deja expuesto por el otro lado.

¿Qué porcentaje de pérdida de materiales se considera en un presupuesto?

Varía mucho por material: hormigón premezclado 3% a 5%, hormigón mezclado en obra 5% a 8%, fierro 5% a 10%, ladrillo 5% a 8%, cerámica y porcelanato 8% a 15%, volcanita 8% a 18% según cuántos vanos tenga el tabique, pintura 5% a 10%, cables 5% a 10%. El error habitual no es equivocarse en tres puntos, sino aplicar el mismo 5% a todo y no medir nunca cuánto se perdió de verdad. Solo un control de bodega con vales imputados a la partida te permite comparar el consumo real contra el que proyectó el APU.

¿Cómo se controla el presupuesto durante la obra?

Con tres cifras por partida miradas juntas y actualizadas al menos una vez por semana: lo presupuestado, lo comprometido (órdenes de compra y subcontratos ya firmados) y lo real gastado (facturas, boletas y vales de bodega imputados a esa partida). Ese trío se cruza con el avance físico: si una partida consumió el 61% de su presupuesto con 55% de avance, su costo proyectado es el gasto real dividido por el avance, y la desviación aparece cuando todavía puedes renegociar el subcontrato o cambiar el método. Nunca mires solo el total de la obra: los sobrecostos de una partida se esconden detrás de los ahorros de otra.

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